CAMINOS PARA LA FORMACIÓN DEL PSICÓLOGO

José Manuel Bezanilla.

 

 

 

“...el camino de mil millas inicia con un solo paso...”

Lao Tse.

 

En las siguientes paginas presentaré una reflexión sobre algunas perspectivas referente a la formación del psicólogo en México para el siglo XXI. Esto enmarcado en una propuesta para el desarrollo de un Centro de investigaciones y prácticas profesionales en la Universidad de Londres.

 

Breve Historia de la Psicología

 

La psicología es una disciplina sumamente antigua, ya que el pensamiento y las causas de la conducta han intrigado al ser humano desde que tiene conciencia de existencia; sus inicios documentados se remontan a la antigua Grecia con los trabajos de Aristóteles y Platón sobre la conciencia y la naturaleza de la mente, la motivación y la conducta (Smith 2003).

 

Durante su etapa pre-científica Wolf en el siglo VII d.C. expone que la vida psíquica de las personas (alma) se encuentra dividida en distintas facultades o capacidades, las cuales eran independientes entre sí y susceptibles de ser desarrolladas o modificadas, pero diferentes del proceso de la naturaleza física (Tome, en prensa)

 

Posteriormente Rene Descartes en el siglo XV (Gómez-Fontanil,1995) postula la teoría del interaccionismo, donde realiza una primera división entre los procesos mentales y los corporales, aclarando que unos influyen sobre otros por mediación de la glándula pineal, realiza una clara división entre el mundo interno de las personas y la realidad física del mundo, aclarando que el nivel de existencia de las personas se basa en la capacidad de pensamiento y conciencia que puedan alcanzar (cogito ergo sum)

 

 

Otra contribución fundamental la realizó Charles Darwin que, con sus contribuciones de la teoría de la evolución, sentó las bases del estudio científico del pensamiento y comportamiento humano a través del método de observación  natural (Morris, 2001).

 

Durante la etapa del positivismo en el siglo XIX, los múltiples descubrimientos en la física y la medicina contribuyen al desarrollo experimental de la psicología, así con el planteamiento de la psicofísica. Fechner retoma los planteamientos monistas Cartesianos y menciona que es posible acceder a los procesos mentales por medio de los procesos físicos del cuerpo (Bersanelli, 1979)

 

Se considera a la fundación del primer laboratorio de psicología en Leipzig Alemania por Wilhem Wundt como el momento en que la psicología se separa de la filosofía para desarrollarse como ciencia independiente. Wundt trabajaba con el método experimental, con el cual pretendía identificar los elementos fundamentales de la experiencia y la manera de cómo éstos se combinan. Todos éstos conocimientos sólo cobran sentido en función de a que pueden ser aplicados para la mejora de la calidad de vida de las personas, de ahí que también se considera a la psicología como una profesión.

 

Caracterización de la psicología.

 

En la actualidad y a más de 100 años de su fundación como ciencia, aún se mantiene el debate sobre si la psicología es una ciencia o una profesión, y se le considera como ambas (Herrera y Jiménez, 1999). Mencionan las autoras que esta se desprende de la filosofía con la doble tarea de generar conocimientos sobre el ser humano, y resolver problemas inherentes a éste.

 

Como ciencia se encarga del estudio y comprensión de los procesos conductuales, emotivos y de pensamiento de los individuos, así como el empleo de éstos para adaptarse a su medio (Warren,1998; Smith,2003; Morris 2001). Es una ardua tarea la que se le confiere a la psicología sólo si se le conceptúa como ciencia, ya que sólo para la comprensión de la conducta, que es el componente observable del ser humano, se requiere del desarrollo de complejos y sofisticados métodos e instrumentos de investigación, no se diga para el estudio del pensamiento o las emociones, que son completamente invisibles al ojo humano y sólo es posible vislumbrarlos someramente por medios indirectos como distintas pruebas estandarizadas o a partir de las manifestaciones conductuales.

 

Como profesión tiene la obligación de aplicar los conocimientos desarrollados a partir de la investigación científica en la resolución de problemáticas específicas de las personas, grupos, instituciones, comunidades y naciones.

 

En este afán por la aplicación de los conocimientos y la mejora en la calidad de vida de las personas, la psicología se ha desarrollado en distintas ramas siendo las clásicas (Smith, 2003; Morris 2001):

 

ü      Psicobiología: estudia la relación de los procesos biológicos con la conducta.

ü      Psicología experimental: Desde una perspectiva positivista o post positivista, se pretende estudiar como las personas y los animales realizan distintos procesos psicológicos como el aprendizaje, memoria, inteligencia y sensopercepción entre otros.

ü      Psicología del desarrollo: Se enfoca a estudiar los distintos elementos que se relacionan o afectan el desarrollo de las personas desde la infancia hasta la vejez.

ü      Psicología social: La forma en que las personas interpretan el mundo social y la forma como se relacionan con éste.

ü      Psicología educativa: Estudia los procesos de aprendizaje, el ambiente escolar y la relación de estos con los procesos psicoemocionales de los educandos.

ü      Psicología organizacional: se encarga de la selección, capacitación y desarrollo de las personas al interior de las empresas e industrias.

ü      Psicología clínica: estudia, diagnostica y brinda tratamiento a múltiples problemáticas emocionales, conductuales y de salud.

 

De lo anteriormente expuesto podemos dilucidar la complejidad de la psicología y la confusión en la que puede sumergirse el estudiante al no ser guiado adecuadamente por las instituciones y los docentes responsables de la formación de las nuevas generaciones, al grado de que, aun antes de terminar su formación y sin haber llevado un proceso psicoterapéutico personal serio, se encuentran impartiendo ”quien sabe que” pero se ostentan orgullosa y soberbiamente como psicoterapeutas, sin tener la conciencia de las implicaciones y la responsabilidad que eso implica.

 

Desarrollo histórico de la psicología en México.

 

El maestro  Edgar Galindo (1999), realizó una sistematización del desarrollo histórico y consolidación de la psicología como ciencia en México, lo que permitirá conocer como ha evolucionado la formación del psicólogo desde que llega a nuestro país durante el siglo XIX y hasta finales de la década de los 90.

 

El autor divide el desarrollo de la psicología en tres periodos, el periodo de formación que va de 1896 a 1958, un periodo que nombra como de expansión de 1959 a 1990 y la época actual de 1991 a la fecha.

 

Menciona Galindo que aunque existen evidencias de trabajos y temas psicológicos en el sentido más amplio, especialmente ligados a temas filosóficos y médicos durante la época prehispánica y de la colonia, se considera que la psicología nace en sentido estricto hasta 1896 cuando Ezequiel Chávez funda el primer curso de psicología en la escuela nacional preparatoria.

 

Aclara el autor que desde ese momento y hasta 1958 se desarrolla principalmente por un interés profesional más que académico especialmente por instituciones estatales, educativas y jurídicas, sobre todo por sus aplicaciones clínicas y psicométricas, donde cabe destacar un boom que se presenta durante 1916 por la traducción y adaptación de pruebas.

 

Durante este primer periodo es notable la influencia de la psicología francesa, la alemana, y el psicoanálisis, aunque destaca una presencia importante del funcionalismo.

 

Menciona el autor que durante la década de los 40 y 50 se concibe a la psicología como una mezcla del psicoanálisis, psiquiatría y psicometría; situación que provoca la primera revolución de la psicología mexicana a finales de los años 50, situación que cimienta el periodo de expansión siguiente.

 

Un hecho fundamental que marca este periodo es la fundación de la carrera de psicología anexa a la facultad de filosofía y letras en la UNAM en 1959, situación que marca el desarrollo de la psicología como profesión y el inicio de su expansión en el contexto sociocultural del país.

 

Este periodo de expansión, que se inicia con el hecho antes mencionado, presenta dos características fundamentales: la primera es que de 1960 a 1987 el número de escuelas y facultades de psicología se incrementa de 4 a 66, con una matrícula que creció de 1,500 a 25,000 (Galindo, 1999) estudiantes; y en segundo lugar se pasa de investigaciones esporádicas y poco sistemáticas, al establecimiento de proyectos que van desde el trabajo básico con animales hasta amplios estudios de psicología social, educativa, de la personalidad, así como significativas disertaciones y reflexiones sobre problemas teórico-metodológicos.

 

Durante los años 60 y 70 el perfil de formación, y profesional del psicólogo se modifica. De un auxiliar psiquiátrico o “aplicador de tests”, a un profesionista reconocido que tiene incidencia en todos o casi todos los ámbitos del ser humano. Un elemento que cabe mencionar durante este periodo es la significativa influencia de la psicología estadounidense. No obstante durante los 30 años del periodo de formación, han coexistido en distintos niveles un gran número de escuelas y posturas teóricas, distinguiéndose fundamentalmente 5 grandes ramas: el conductismo, psicología transcultural, psicología cognoscitiva de orientación norteamericana, psicología social de orientación norteamericana y enfoque psiquiátrico-psicométrico.

Destacan especialmente dos movimientos revolucionarios durante este periodo; el Conductismo y la Psicología transcultural, extendiendo su influencia por todo el país, e incluso en el extranjero, contribuyendo marcadamente con la modificación del perfil profesional antes mencionado.

Otro hecho que marca el desarrollo de la psicología en nuestro país es la fundación de las primeras facultades en 1973, primero en la Universidad Veracruzana y posteriormente en la UNAM; también en este año se le reconoce como profesión por el estado, situación que consolida a esta ciencia-profesión como independiente y capaz de generar sus propios conocimientos, siendo hasta 1987 cuando se funda el primer Colegio de psicólogos.

Podemos considerar que hacia 1976 México era un país conductista, ya que esta corriente era la de mayor auge al menos en 30 instituciones de enseñanza a nivel nacional. El movimiento conductista es, en muchos aspectos, más radical que el otro gran movimiento de la psicología mexicana, rechazan toda la psicología "tradicional" sin compromisos para construir una "nueva" psicología.

 

En esta época todas las corrientes psicológicas son cuestionadas en cuanto a su validez y rigor científico, y especialmente en cuanto a su capacidad para aplicarse y resolver problemas de manera efectiva dentro de la sociedad. En la polémica, los conductistas hacen hincapié en el estancamiento de la psicología tradicional y en su incapacidad para dar respuesta a los problemas apremiantes de la sociedad mexicana. Se enfrentan de forma especialmente dura con el psicoanálisis acusándolo de ser una disciplina idealista, sin base científica, cuya práctica clínica individualista está al servicio de los menos necesitados, lo cual resulta congruente con lo ocurrido en la psicología de América Latina. También las escuelas cognoscitivas son criticadas por su metodología y sus explicaciones "mentalistas". Es evidente, entonces, que el conductismo de México es, desde el principio, un movimiento de psicología aplicada y se considera a sí mismo socialmente comprometido.

 

También durante este periodo los conductistas atacan a la formación del psicólogo, por ser anticuada y elitista, individualista, especulativa y carecer de objetivos, mientras se mantiene alejada de los problemas fundamentales de la población Mexicana, y es en el año de 1977 cuando se encomienda al CNEIP (Centro Nacional para le Enseñanza e Investigación en Psicología) la tarea de elaborar nuevas líneas para racionalizar y sistematizar la formación del psicólogo.

 

Podemos mencionar que a partir de ése momento y a la fecha, la psicología entra en una etapa “POSITIVISTA MECANICISTA” en la que se pretende la aplicación masiva de los métodos de modificación de conducta, sosteniendo además que la formación del psicólogo debe ser congruente con este objetivo a fin de formar profesionales capaces de aplicar los métodos antes mencionados en todo el país y a las mas altas escalas.

 

Menciona Galindo (1999) que las aportaciones duraderas de este movimiento pueden resumirse de la manera siguiente:

1.- La investigación amplia y sistemática, a veces en campos nuevos en México, con métodos y técnicas modernos.

2.- La investigación y el desarrollo sistemáticos de procedimientos aplicados para la educación, la psicología clínica, la psicología social y la psicología del trabajo.

3.- La fundación de numerosos centros de investigación, de psicología aplicada y de formación profesional en México y en otros países de América Latina.

4.- La organización regular de congresos, simposios y reuniones científicas a nivel nacional e internacional.

5.- La publicación regular de libros y revistas.

6.- La formación de varias generaciones de psicólogos y científicos de México y Latinoamérica.

7.- El análisis polémico del papel social de la psicología y de los psicólogos en las sociedades subdesarrolladas.

 

En pocas palabras, el movimiento conductista moderniza a la psicología mexicana y le da un sitio distintivo en el mundo de lengua castellana. Mientras que esfuerzos semejantes en el pasado fueron obra de personas aisladas, este movimiento logra dar a la Psicología un estatus moderno, aceptado y reconocido en la sociedad.

 

En conclusión podemos mencionar que la psicología se encuentra en nuestros días como una ciencia estable y consolidada, que se desarrolló con preocupaciones propias y definidas, con la gran preocupación histórica de la creación de una psicología mexicana socialmente comprometida capaz de resolver problemas.

 

La enseñanza de la historia nos dice que no es posible llegar muy lejos buscando rasgos definitorios del mexicano. También menciona que la creación de una psicología propia implica el abordaje de los problemas de la realidad social, tanto en el nivel conceptual como en el práctico, lo cual redunda en un importante énfasis en la formación de psicólogos comprometidos socialmente y con las habilidades para el desarrollo de dicha tarea.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICAS DEL ROL SOCIAL DEL PSICÓLOGO EN MÉXICO.

 

La psicología se ha desarrollado en México desde finales del siglo XIX, y su crecimiento se encuentra ligado directamente al desarrollo socioeconómico de la región.

 

En un primer momento se importaron y aplicaron teorías procedentes, básicamente de Europa y Estados Unidos (Herrera y Jiménez, 1999), lo que generó a partir de los años 60 un movimiento por la construcción de una psicología mexicana con una crítica bastante dura a las corrientes extranjeras, sobre todo por su imposibilidad para resolver problemas de la población mexicana.

 

Ya para las décadas de los 80 y 90 los conductistas, quienes fueron los protagonistas hegemónicos en la construcción de la psicología mexicana reconocen las limitaciones teóricas en su concepción, siendo admitidos especialmente los límites en cuanto a la generalización de los programas de modificación de conducta. En pocas palabras, el conductismo no parece haber llenado las expectativas de los psicólogos mexicanos, muchos de los cuales exploraron otras alternativas para la creación de una psicología científica y socialmente comprometida en otras escuelas psicológicas, ya viejas o recientemente conocidas, que hasta la fecha se mantienen presentes. Esto nos ha llevado al antiguo problema generador del conflicto: un amplio abanico de posturas y formaciones teóricas que dificulta enormemente la homologación de un discurso científico-metodológico, con la ventaja de una amplia experiencia técnico metodológica.

 

En segundo lugar, un abismo que en ocasiones parece insalvable entre las construcciones teórico-epistemológicas que, en muchos casos, provienen de países ajenos a la realidad sociocultural presente en los lugares donde se aplica, con la consecuente dificultas para la aplicación de éstas en la resolución de las problemáticas psico-emocionales a que se enfrentan los nativos de la región (que en México son bastantes, sumamente complejas y diferentes) y para la formación de psicólogos poseedores de las habilidades requeridas para el abordaje de dichas problemáticas.

 

Un rol social se conforma por todos aquellos comportamientos y normas que una persona representa y cumple en una situación determinada de interacción social con otras personas representando distintos roles (Moreno, 1975). El desempeño de éste rol social le confiere a la persona cierta identidad construida a partir del lugar que el rol y el individuo ocupan en el contexto social y de clases (Zamora, Dimenstein y Valhena, 2000)

 

En la actualidad se le mira al psicólogo como un agente de cambio libre y flexible que tiene gran facilidad para empatizar y comprender a las personas (Herrera y Jiménez, 1999; Zamora, Dimenstein y Valhena, 2000). Como profesional es solicitado cada día en mayor cantidad de áreas, para intervenir en la solución de problemas de carácter social, grupal, familiar e individual (Herrera y Jiménez, 1999).

 

La percepción y atribución social del psicólogo ha sufrido importantes modificaciones siendo muy clara la necesidad de que el psicólogo mexicano tenga la capacidad de enfrentarse y resolver los problemas de la población, como lo son la desesperanza por las reiteradas crisis económicas, el marcado sentimiento de vulnerabilidad generado por el incremento en la inseguridad y la violencia social, el desarrollo de métodos de prevención e intervención a personas, familias y grupos en situaciones de crisis y victimización, el inminente y arrollador avance del narcotráfico y las adicciones en estratos de población cada vez más pequeños (niños) entre muchos otros.

 

Otro elemento importante que influye sobre el rol social del psicólogo es el notable incremento en la complejidad y la velocidad en el cambio de los fenómenos sociales, políticos y culturales, originado esto por el hecho de la globalización, lo que lo obliga a incorporar cotidianamente los avances tecnológicos en el desempeño de su tarea.

 

Es importante mencionar otra tendencia global que aporta su granito de arena a la ya compleja tarea del psicólogo, que es el contribuir al crecimiento humano e ir a la atención integral del individuo, los grupos, las instituciones y la sociedad así como los avances biotecnológicos que están incidiendo en la forma de pensar y actuar de las nuevas generaciones y requieren de la activación máxima de las particularidades de cada ser humano, en concordancia con esto y a partir de la reflexión e intervención sobre las interacciones y los contextos. Lo que lo conforma como agente de cambio al interior del sistema individual, grupal, institucional y social. (Kohlbecher,1998 en Herrera y Jiménez, 1999; Banz, 2002; Ardouin, 2000).

 

De ahí la importancia de que la formación del psicólogo se oriente hacia la construcción de perspectivas complejas y en estrecho contacto con su campo de acción, cuestión que al parecer no se da cabalmente en las universidades.

 

CAMINOS PARA LA FORMACIÓN DEL PSICÓLOGO.

 

El presente apartado se enfocará en reflexionar sobre los saberes, mas allá de los teóricos necesarios para que los psicólogos se desempeñen conciente y adecuadamente en el contexto mundial actual. Para realizar esto me basaré en el libro publicado por la UNESCO sobre: “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”.

 

a)     CEGUERAS DEL CONOCIMIENTO: EL ERROR Y LA ILUSIÓN.

 

En este primer punto me gustaría centrar la atención en ¿qué tanto las instituciones y los docentes adoctrinamos a los futuros psicólogos?, haciéndolos creer que aquello que aprenden en el aula es la verdad absoluta, o es un conocimiento ya acabado.

 

Esta es una situación que me parece sumamente grave, ya que como mencionaba Homans (1968) alguna ves “La teoría nos dice que mirar.....”, y entonces los estudiantes egresan de las universidades con una mirada cristalizada e inflexible, creyendo que aquello que dicen los libros es infalible e inmutable. En lugar de generar en ellos una conciencia de que los conocimientos no son un reflejo real e inmutable de la realidad, sino mas bien como el reflejo que se observa en un estanque, que puede verse distorsionado por múltiples factores, como el momento en que se observa, las situaciones ambientales, en el caso del trabajo con otras personas, la propia historia de vida e incluso los propios sentidos, como dio cuenta de ello Descartes en el siglo XVI.

 

Otro elemento y que me resulta más preocupante en este punto es el hecho de que a los estudiantes de psicología o a gran parte de ellos se les adoctrina con corrientes o teorías, sin enseñarles que estos grandes, admirados e incluso reverenciados personajes, lo que realmente hacen es presentarnos una mirada del mundo, producto de su propio proceso de observación y reflexión, pienso que sería mas rescatable enseñar a los estudiantes el método y el proceso de reflexión que desarrollaron estos autores, para que así ellos tengan la misma capacidad de desarrollar conocimientos, siempre en el entendimiento de que la construcción del conocimiento es un proceso falible y en eterna corrección y mejoría.

 

Un serio error es el de pensar que el método experimental es el único científico y la única opción para generar conocimientos, cuando eso es una falacia, y especialmente en países como el nuestro, donde los recursos son sumamente escasos y los lugares que cuentan con laboratorios en forma son contados, lo que significa que son los menos los que pueden desarrollar experimentos; sin embargo, olvidamos mostrar a los estudiantes los múltiples métodos existentes para generar saberes y resolver problemas. Mas importante que hacerlos unas máquinas metodológicas, me parece mas pertinente crear en ellos la conciencia del riesgo continuo que corren de caer en distintos errores, mentales, intelectuales, emocionales y de la razón.

 

Al formar a los estudiantes de forma dogmática, se les prepara para el fracaso, ya que solo se encuentran entrenados para ver y resolver los problemas a que hacen referencia las teorías, pero no cuentan con  las herramientas para enfrentarse a la incertidumbre.

 

Para resolver esta incertidumbre es fundamental al tiempo que se enseña a los estudiantes la observación teórica, entrenarlos en la auto-observación, y mas que fomentar la crítica y juicio desmedido, es necesario fomentar procesos de autocrítica y reflexión sobre la postura personal ante el problema enfrentado, para así generar una espiral continua de autoconciencia y desarrollo personal.

 

b)     LOS PRINCIPIOS DEL CONOCIMIENTO PERTINENTE.

 

¿Qué es un conocimiento pertinente?. Menciona Morin que para que se consolide la estructura de un verdadero conocimiento pertinente, es fundamental que se de una revolución en el pensamiento, especialmente paradigmática[1], más que programática, ya que eso tiene una relación directa con nuestra forma de mirar el mundo, de estructurar el pensamiento y de organizar el conocimiento.

 

La psicología no se encuentra exenta de ésta situación, ya que en ella se presentan junto con todas las ramas del saber una amplia fragmentación de la visión del mundo, mientras que las situaciones se han vuelto cada vez mas complejas, y demandan a las personas y profesionistas mayores habilidades para establecer relaciones multidisciplinarias y multidimensionales.

 

En este punto me pregunto ¿qué tanto los estudiantes y los docentes se están formando para enfrentar problemáticas complejas?. Menciona Morin que los problemas complejos están conformados por varios elementos: el contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo.

 

Es fundamental que el psicólogo tenga la capacidad de contextualizar su saber, ya que esto es la base de la eficacia cognoscitiva, personal y profesional. Por otro lado el especialista de la psicología debe tener una visión amplia y flexible, que le permita cambiar de foco, de tener una mirada amplia, del todo y de las propiedades y cualidades de las partes que lo conforman, o para mencionarlo en un lenguaje psicológico, el psicólogo del siglo XXI debe tener la capacidad de percibir la gestalt y las partes que conforman ésta.

 

Éstas totalidades se presentan en un contexto multidimensional, por ejemplo, la persona es mas que un productor de conductas, se encuentra conformada por emociones, pensamientos, una historia personal, familiar, una cultura, una situación laboral, un cierto estado de salud y miles de elementos más, que se relacionan unos con otros, y que determinan la complejidad del ser humano.

 

Complexus según Morin significa lo que esta tejido junto; y entonces es fundamental que para considerar el conocimiento psicológico pertinente y a un psicólogo competente se deben desarrollar teorías y entrenar profesionales con la capacidad de observar y comprender la complejidad de la persona. Para lograrlo es necesario que las instituciones, los docentes y los estudiantes, abandonemos el parcelarísmo, y trabajemos en los procesos de integración y conjunción del saber, y de los procesos de conjunción de éste, siempre en la conciencia que implica el eclecticismo.

 

 

 

 

 

c)      ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUMANA.

 

¿Qué tan abierta está la psicología para reconocer la condición y la diversidad humana?, ¿qué tan encerrada en sus conjeturas y teorías se encuentra?, ¿puede la psicología ver donde está parada?, ¿tiene claridad de hacia donde se dirige? Estas son preguntas sumamente difíciles de responder, en particular desde mi posición, pero tratare de darles respuesta desde mi experiencia en la conciencia de que puedo caer en el error y la imprecisión.

 

En lo que toca a la primera pregunta me parece que referirnos a la psicología como algo abstracto e impersonal, es inadecuado, ya que ésta vive en cada uno de los profesionales, los investigadores, docentes y estudiantes, y es aquí donde se presenta el meollo, ya que si nosotros los docentes, responsables de formar a los futuros profesionales tenemos una visión estrecha, sectaria y teoricista, entonces ésta será la forma en que instruiremos a los estudiantes, pero también estos tienen un importante grado de responsabilidad, ya que si ellos mantienen una postura pasiva-dependiente, donde si no toman la responsabilidad de su formación, preservarán éste error que tal ves heredamos de nuestros maestros o lo desarrollamos con nuestra propia patología. De ahí que desde mi parecer en un importante número de carreras de psicología, los estudiantes efectivamente se encuentran encerrados y sirven a las teorías, en lugar de servirse de éstas para comprender y ampliar su conocimiento y su capacidad de actuar con las personas.

 

En relación a ¿si la psicología sabe dónde está parada? me parece que muchos profesionales de ésta, se paran ciega y dogmática en las teorías que han aprendido durante sus estudios, y que miran y explican el mundo desde ahí lo cual es muy peligros. Pero ¿qué pasa cuando la realidad que explicaba la teoría cambia? ¿el psicólogo tiene la capacidad de responder al cambio del contexto? Si el profesional tiene la capacidad de mirar la realidad, desde una teoría clara y definida, pero con la claridad de que ésta no es la realidad, sino una explicación de ésta, y trabaja continuamente por afinar y actualizar ésta mirada, el psicólogo no sabrá donde ésta parado, ya que estará sobre una torre de babel aislado del mundo y sin dirección.

 

d)     ENSEÑAR LA IDENTIDAD TERRENAL.

 

La identidad terrenal, esa conciencia de ser personas habitantes de la tierra en el siglo XXI, no es algo que simplemente se haya dado, es el resultado de todo el proceso de construcción del Universo, desde el big bang hasta nuestros días.

 

Ahora vivimos en una era planetaria, que inicia a según la historia de occidente, a partir de los viajes colonizadores de finales del siglo XV, hecho que comunicó a los hombres habitantes del mundo, y genero el intercambio y las fusiones culturales, a partir de las conquistas armadas e intelectual.

 

Ésta planetarización trae consigo importantes consecuencias valga la redundancia a nivel planetario: se generan guerras mundiales, deforestación y contaminación global, crisis económicas mundiales en las que se incrementa la pobreza a nivel global, etc.

 

Otro efecto de la planetarización, es que las comunicaciones se han ampliado, mientras las distancias en el mundo de encogen, así que ahora tenemos individuos globales, enriquecidos por la cultura mundial pero afectados seriamente por problemas planetarios, y muchas veces sin siquiera salir de su población, así que hay personas subidas en una corriente de bienestar global, donde visten, consumen y se enteran de informaciones de todo el planeta, tienen la posibilidad de contactar a personas a miles de km. de distancia desde la palma de su mano, mientras que existen otros en circuitos de miseria, que los han segregado cada vez más. Así por ejemplo, agricultores que en algún momento fueron autosuficientes, ahora se han vuelto dependientes de la economía planetaria, debido a las tendencias del monocultivo, requieren de los productos que provienen de otros países o incluso de otros continentes para poder alimentarse, al tiempo que son víctimas del mercado global, ya que a ellos sus productos les son pagados la mayoría de las veces de forma miserable, mientras que ellos deben pagar los precios internacionales marcados por los introductores, que son los que hacen el verdadero negocio. Y viven no sólo en la miseria material, sino también en la cultural, intelectual y espiritual.

 

La miseria cultural se presenta debido la nuevas formas imperialistas, donde las monstruosas empresas trasnacionales y los medios de comunicación y en especial la televisión, han penetrado hasta las mas alejadas comunidades, vendiendo un estilo de vida superficial, confortable y glamoroso, que todos aquellos “dignos de valor” deben tener y los ha alejado de sus raíces tradicionales.

La miseria intelectual es el producto de la segregación en los ámbitos educativos y tecnológicos, ya que mientras los países desarrollados invierten grandes cantidades de su PIB para la mejora educativa y el desarrollo de tecnología en todos los ámbitos, los gobiernos de los países pobres destinan cada ves menos recursos a estos rubros, generando así sociedades mas ignorantes y dependientes de los designios de los desarrollados.

 

Lo expuesto arriba nos lleva a la miseria espiritual, que se refiere a esa perdida de la identidad del ser, para pasar a ser solo un recurso que vive como esclavo del capital y el mercado, con la única posibilidad de determinar su existencia a través de la posesión material.

 

La identidad terrenal humana es una compleja paradoja, llena de incertidumbre y conflictos, ya que las personas tienen acceso a una culturización global, pero también a enfrentar terribles problemas que amenazan la existencia del planeta entero.

 

Lo anteriormente expuesto me lleva a plantear una serie de preguntas; ¿Los psicólogos egresan de las instituciones educativas con una conciencia de la problemática global y compleja a la que se enfrentan las personas y comunidades con quienes van a trabajar? ¿se forma actualmente a los profesionales de la psicología con una flexibilidad para poder moverse por lo local y lo global de forma objetiva y eficiente? ¿se le brinda a los estudiantes de psicología los elementos para incidir en la globalización?.

 

Las preguntas planteadas anteriormente son sumamente complejas y no pretendo darles respuesta, pero sí quisiera reflexionar sobre la necesidad y responsabilidad de las instituciones, docentes y estudiantes de formarse en una conciencia de la identidad terrenal, que no es sencilla, y según Morin, se encuentra conformada por distintos elementos:

 

Ø      La conciencia antropológica, sobre la unicidad y diversidad.

Ø      Conciencia histórica, de los procesos de construcción, cambio y transformación social.

Ø      Conciencia ecológica, sobre el vivir juntos en una biosfera reconociendo nuestra interdependencia con ésta y de estar atados al destino del planeta.

Ø      Conciencia cívica, de la responsabilidad e impacto de los actos individuales sobre el colectivo.

Ø      Conciencia prospectiva, sobre el futuro que queremos para el planeta de nuestros hijos.

Ø      Conciencia espiritual, de la condición humana trascendente a través del pensamiento, que nos permite criticarnos y comprendernos a la vez.

 

El desarrollo de la conciencia de la identidad terrenal implica que el psicólogo tenga una actitud integradora mas que segregacionista, estando dispuesto siempre a la comprensión mas que al juicio y al prejuicio del otro.

 

 

 

 

 

e)     ENFRENTAR LA INCERTIDUMBRE.

 

La especie humana continuamente lucha contra lo desconocido, ya que esto le genera un profunda e intolerable ansiedad y angustia existencial, continuamente busca controlar y predecir los fenómenos naturales y sociales al grado de pretender abstraerlos de contexto natural para repetirlos en un ambiente aislado con el afán de comprenderlos, pero la realidad es que por mas que el conocimiento de la humanidad se haya acumulado, seguimos viviendo en un mar de incertidumbres, con archipiélagos de certezas.

 

Si miramos hacia la historia, observamos que la real constante es el cambio y la incertidumbre, que continuamente nos ha sido imposible predecir hacia donde se dirigirán los acontecimientos, como por ejemplo en la Revolución rusa de 1917, donde el movimiento socialista pretendía derrocar a la monarquia para conformarse en un gobierno del pueblo y se conformo en un gobierno sobre el pueblo, otro ejemplo es como el atentado en Sarajevo en 1914 desencadeno la primera guerra mundial, la ilusión de la revolución industrial que nos trajo un “progreso” que ha degenerado en la casi destrucción de nuestro planeta.

 

La realidad es que el futuro no es ya una certeza, la certeza es la incertidumbre; actualmente la humanidad se encuentra montada en un barco que lo lleva a una aventura incierta sobre su destino, desde lo individual y hasta lo planetario. Las personas al nacer no tienen  en realidad seguridad alguna de su destino, ya sea por catástrofes naturales, económicas, guerras, atentados o criminalidad, vivimos en una apuesta constante en cada una de las decisiones que tomamos. Esto ha sido siempre, pero se matizaba en la ilusión del conocimiento y la estabilidad de la realidad, pero ahora se ha hecho más palpable a partir de los vertiginosos y ciclónicos avances de la tecnología, donde las realidades se transforman a tal velocidad que cuando la persona comienza a adaptarse a ésta, ésta ya cambio en algo desconocido, situación que si no se cuenta con una profunda certeza interna de ser, la persona será arrastrada por una avalancha de ilusiones que pueden llevarla a la depresión, la locura o incluso el suicidio.

 

Como especie planetaria no tenemos una certeza clara del futuro que nos depara, montados en una nave planetaria llena de agujeros, respirando el humo de los motores y alimentándonos de productos radioactivos, continuamente amenazados por la muerte atómica y en una dinámica de enriquecimiento destructivo, oscilamos entre el orden y el desorden, la organización y el caos, la creación y la destrucción continua, de forma intrapersonal, interpersonal, intraplanetaria e intercosmica.

 

¿Los psicólogos contamos con los conocimientos y capacidades para afrontar y enfrentar la incertidumbre en los distintos niveles en que se presenta?, ¿Contamos con los elementos personales y gremiales que nos permitan desarrollar estrategias de acción en el contexto actual?

 

En mi opinión NO, creo que actualmente los psicólogos estamos convirtiéndonos en lo que con todo respeto criticamos de la disciplina médica, estamos cayendo en el narcisismo profesional, porque creemos que nuestro conocimiento es definitivo y absolutamente poderoso para incidir y “ayudar a las personas”, cuando en mi experiencia, los que necesitamos ayuda somos nosotros mismos, de nosotros mismos. No nos será posible ser una verdadera ciencia compleja, con la capacidad de cumplir con su función y responsabilidad social hasta que no dejemos el teoricísmo, y bajemos de nuestra nube de “sujetos de supuesto saber”, para integrarnos al trabajo con y para las personas, integrando esos saberes que aprendemos en las aulas y los libros con una conciencia de que la única certeza es la no certeza.

 

¿Qué es la certeza de la no certeza?, esto se refiere por ejemplo a que vivir con la conciencia de que aquello que llamamos realidad, no es mas que un producto de nuestros sentidos, que vemos el mundo de forma filtrada por nuestras ideas y teorías, que mas que reflejar la realidad, la traducen, y esta traducción puede ser errónea, y como menciona Morin “...nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad...” y siguiendo este pensamiento, es mas importante entrenarnos y entrenar a los futuros psicólogos en la adecuada interpretación de la realidad, antes de buscar el realismo.

 

También se refiere a la toma de conciencia de la incertidumbre del conocimiento, ya que de acuerdo con el autor, es ahí en las posturas doctrinarias e intolerantes, donde se encuentran las peores ilusiones y distorsiones de la realidad; en cambio y como se mencionó arriba, si formamos a los psicólogos concientes de las posibles ilusiones y distorsiones del conocimiento, estamos sembrando en ellos la semilla de la construcción del conocimiento pertinente, el cual no se abstrae de los continuos exámenes y verificaciones para su validación, pero sustentado en una realidad abierta que se mueve como un río por el que no pasarán jamás las mismas aguas.

 

f)        ENSEÑAR LA COMPRENSIÓN.

 

En la actualidad a la mitad del primer lustro del siglo XXI el mundo se encuentra totalmente comunicado, por millones de redes invisibles de microondas, ondas radiales y electromagnéticas, entre otras. Pero en este frenesí por la comunicación, las personas se encuentran más distantes unas de otras, enfrascadas en una aparentemente interminable escalada de competencia, intolerancia, violencia y muerte, lo que nos ha llevado a cegarnos por el velo de la globalización a las ya añejas incomprensiones humanas, esto es un problema fundamental que ha llevado la guerra y el terrorismo también a una dimensión global, y éste es el profundo reto que tiene por delante la educación, educar para la comprensión humana.

 

 

 

 

La psicología no es ajena a ésta problemática, y especialmente por su vocación por la comprensión y el desarrollo de las personas. Me parece fundamental el señalar la necesidad y responsabilidad que tienen las escuelas de psicología y nosotros los “maestros” de enseñar la comprensión, en dos niveles especialmente:

 

Ø      La comprensión intelectual: que tiene como sustento la comunicación y el entendimiento racional, que son la base para la inteligibilidad de las ideas y los discursos; ésta es una comprensión objetiva que se orienta exclusivamente a los datos y los hechos, y es en la que nos hemos enfocado. Pero el simple enfoque en este tipo de comprensión encierra la trampa del dogmatismo y el encasillamiento, en el que como resultado de una mirada racionalizada, el psicólogo pierde la posibilidad de ver a la persona, y exclusivamente ve los síntomas o sus competencias. No quiero decir que las teorías sean inútiles, sobre lo que quiero poner el dedo es en el peligro de que el psicólogo se vuelva sirviente de las teorías en lugar de que éstas estén al servicio del psicólogo.

 

Ø      La comprensión humana e intersubjetiva: esta sobrepasa la explicación, y se sustenta fundamentalmente en el encuentro y la tolerancia, en la capacidad de la persona de moverse de su lugar para colocarse en el lugar del otro, y mirar el mundo desde ahí, en movernos desde un ego alter a un alter ego. Comprender al otro forzosamente conlleva un proceso de apertura, simpatía y generosidad.

 

Con base en esto me parece que en muchas ocasiones ni siquiera los docentes tenemos desarrollado un mínimo nivel de comprensión, ya que entre nosotros mismos replicamos la escalada destructiva, juzgando y atacando a otros ya sea por las teorías con las que simpatizan, por sus métodos de trabajo, por su edad o logros, situación que nos cierra al sectarismo teórico mas que a la apertura comprensiva. Esto es sumamente grave porque dándole crédito a la filosofía taoista, “... la enseñanza mas valiosa es la enseñanza sin palabras...”, entonces los estudiantes aprenden de nuestras actitudes y comportamientos más que de nuestras palabras y discursos.

 

Para formar a los estudiantes en una ética de la bicomprensión, es fundamental crearles conciencia sobre los obstáculos de ésta; es necesario que sepan que en todo proceso de comunicación existen ruidos, que parasítan y distorsionan la trasmisión y recepción de los mensajes; que existe un fenómeno llamado polisemia, que se refiere a la multiplicidad de sentidos y significados que se le pueden asignar a la palabra, y la necesidad de explorar el significado del otro; en el peligro de ignorar los ritos y costumbres del otro; en la no imposición de las estructuras axiológicas y éticas propias, y sí en la diversidad de miradas del mundo, para combatir los prejuicios; en la posibilidad de coexistencia de diversas estructuras mentales y conjuntos de ideas. Esto se refiere a la enseñanza de los obstáculos externos para la comprensión, pero también hay que habilitar en los internos.

 

El primero y fundamental de los obstáculos internos para la comprensión según Morin, son todos los tipos de egocentrismo como: el etnocentrismo, el sociocentrismo y el profesiocentrismo, cuya característica principal es considerarse el centro del universo, juzgando como insignificante y hostil todo lo extraño o lejano. Esto es un arcaico residuo paradigmático de un pensamiento oscurantista e inquisitivo. En segundo lugar pero no menos importantes son: la auto justificación, la auto glorificación y la tendencia de no asumir la propia responsabilidad buscando infinitamente culpables. Como tercer elemento y el que me parece el mas profundo y arraigado es el espíritu reductor, resultante del paradigma hegemónico positivista cartesiano que ha invadido hasta los más profundos rincones de la sociedad humana. Otro elemento a considerar y que obstaculiza la comprensión es el fanatismo ideológico, intelectual y religioso que anula cualquier posibilidad de ésta.

 

Los obstáculos antes mencionados son estructuras con un origen sumamente arcaico y que se encuentran profundamente arraigadas al espíritu humano, son parte de la naturaleza de las personas y no se pueden arrancar.

 

Para que el psicólogo pueda incidir en la superación de esto es fundamental formarlo en la bicomprención, intelectual-humana, y esto solo es posible a través de la conciencia  antropoética.

 

g)     LA ÉTICA DEL GENERO HUMANO.

 

Las personas se conforman por una tríada biopsicosocial, y la antropoética surge a partir de la comprensión de las interacciones complejas que se dan en éstas esferas, ya que a partir de ésta, tomamos conciencia de la unicidad de nuestro origen natural, de la importancia de las relaciones de los unos con los otros y lo más importante, la conciencia sobre la identidad-unicidad psícoemocional, en que las personas en su constitución psíquica son únicas y al mismo tiempo comparten las mismas capacidades y potencialidades de desarrollo, todas tienen una mirada diferente del mundo al tiempo que aspiran a ser felices.

 

¿Los psicólogos tenemos la capacidad de percibir como una unidad funcional compleja, comprender sus interacciones e integrar en un contexto especio tiempo determinado los elementos biopsicosociales que integran a las personas?

 

A mi me parece que NO, fundamentalmente por la formación de tipo predominantemente teórica y sectarista de muchas instituciones y docentes. Y entonces ¿cómo va el psicólogo a desarrollar una antropoética que le permita realizar su función social?

 

Claro existen en gran número de países códigos éticos que regulan o pretenden regular la acción del psicólogo, pero éstos en gran número de casos no son mas que letra muerta, a menos que las personas les den vida en cada una de sus acciones y no simplemente se vean como un reglamento de cómo comportarse.

 

La formación antropoética del psicólogo, supone un profundo trabajo de reflexión y conciencia personal, sumamente alejado de la formación teórica impartida actualmente en gran parte de las escuelas y facultades de psicología. Esto supondría un determinado nivel de conciencia y claridad para:

 

Ø      Asumir la humana condición biopsicosocial dentro del contexto de complejidad e incertidumbre actual.

Ø      Desarrollar un elevado grado de humanización y conciencia de la propia naturaleza.

Ø      Asumir el incierto destino personal y humano con sus paradojas y plenitudes.

 

El desarrollo de lo anterior permitiría que los psicólogos:

 

Ø      Trabajaran para la humanización y comprensión de la humanidad.

Ø      Coadyuvaran a la reintegración naturaleza hombre.

Ø      Trabajar por la unidad planetaria en la diversidad.

Ø      Respetar las diferencias y las identidades.

Ø      Desarrollar y trabajar en el desarrollo de una comprensión solidaria entre las personas.

Ø      Ser un ejemplo viviente de la ética del género humano.

 

A partir de lo expuesto anteriormente podemos concluir:

 

  1. La psicología en una ciencia compleja, que en su naturaleza lleva la paradoja de desprenderse de la filosofía y de haber integrado para su objetivación métodos de ciencias duras para el estudio de un objeto de estudio sumamente impredecible.

 

  1. Con forme se ha desarrollado y consolidado la Psicología como ciencia, la formación de sus practicantes se ha vuelto cada ves mas compleja, ya que ésta permea todos los ámbitos y espacios donde se desarrolla el hombre.

 

  1. Es necesario para que los psicólogos puedan cumplir cabalmente con si función social, que en las diversas instituciones se revisen y modifiquen los planes y programas de estudio para incorporar el pensamiento de la complejidad, que por naturaleza es integrador.

 

  1. Para lograr el punto anterior se requiere pragmatizar la formación, a partir de incorporar la praxis en todo y cada uno de los momentos de ésta, lo que le permitirá a los estudiantes cuestionar la validez y pertinencia del conocimiento, podrán tomar conciencia del valor de las teorías para explicar los fenómenos, pero siempre poniendo a la persona delante de éstas.

 

  1. La formación-acción de los estudiantes permitiría que tomaran conciencia de la realidad a que se enfrentan las personas con que trabajes, lo que los sensibilizará para el trabajo con éstas, creando en ellos una actitud de humildad en la que aceptarán sus posibilidades y limitaciones.

 

  1. En conjunción con la rigurosa y disciplinada formación teórico-metodológica, es de vital importancia que desde los primeros semestres se inculque a los estudiantes la importancia de la recapitulación de la propia historia y el trabajo personal para el adecuado, respetuoso y eficiente trabajo con las personas, y de las implicaciones que puede tener no hacerlo.

 

  1. Es fundamental que los docentes tomen conciencia profunda mas que intelectual de la importancia de lo aquí descrito, no por considerar esto una verdad absoluta, sino como un foco rojo de los retos y responsabilidades que los tiempos actuales demandan al psicólogo.

REFERENCIAS:

 

Alegría,M; Emiliano,MR; Tome,ML “Un caso diferencial: El rol social del psicólogo y el psiquiatra” (2005) en prensa.

Banz,C “El Rol del Psicólogo Educacional en tiempos de Reforma: Desde el Clínico en la Escuela al Mediador de la Institución” (2002) Memorias del congreso Chileno de Psicología educativa.

Bersanelli Victor (1979).  Manual de Psicología, Editorial Técnica S.R.L.

Galindo, E “Análisis del desarrollo de la Psicología en México hasta 1990.1 Con una bibliografía in extenso” (1999) http://www.psicolatina.org/Dos/analisis_psicol.html

Herrera, LF y Guerre, V “Actualidad y perspectiva de la formación del Psicólogo en la Universidad Central de Las Villas en Cuba” (1999) Revista Cubana de Psicología Cuba.

Moreno, JL “Psicoterapia de grupos y Psicodrama” (1975) FCE México.

Morin, E. “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” (1999) Correo UNESCO México.

Morris,CG “Introducción a la Psicología” (2001) Décima edición Prentice Hall México.

Smith,E; Nolen-Hoeksema,S “Introducción a la Psicología” (2003) Catorceava Edición Thomson Madrid.

Warren,H “Diccionario de psicología” (1998) FCE México.

Zamora,MH; Dimenstein,M; Vilhena,J “El Impacto de la Cultura y de la Formación Profesional del Psicólogo en el Trabajo Comunitario” (2000) Revista Brasileña de Psicología



[1] Para una amplia exposición sobre el paradigma, consultar Morin, E. (1998) “El método IV: Las ideas Madrid: Cateara.